Por Otto Luhrs Middleton. Integrante Escuela Ciclista Valdivia. Docente Escuela Educación Física – UACh.
Escribo reaccionando a los siniestros
viales que involucran a personas conduciendo CAMIONES y BICICLETAS en VALDIVIA,
con resultado fatal o muy grave para estas últimas. Comencé a escribir
pretendiendo fuera una columna de opinión, pero al terminar ya no sé qué es, por
contenido, estilo y extensión (demasiado larga); me dan ganas de llamarlo un
desahogo propositivo. En el último de estos dramáticos eventos, el 24 de mayo
del 2023 en la salida oriente del Puente Pedro de Valdivia murió Kevin
Cisterna, quien fue un ciclista deportivo con destacada trayectoria y tremendas
proyecciones y estudiante de Pedagogía en Educación Física, Deportes y
Recreación de la Universidad Austral de Chile, donde soy profesor. Sabemos que
no ha sido la primera víctima y aunque sabemos también la respuesta a la
pregunta de si será la última -NO-, la seguimos formulando, sin mucha racionalidad
reflexiva, sino desde un miedo legítimo que necesitamos sea fuerza
movilizadora, en ningún caso paralizadora.
Obituario
El Día Mundial de la
Bicicleta se carga así de un sentido doloroso, rabioso y conmemorativo de esta
Crónica de unas Muertes Anunciadas, de la cual a la fecha el obituario (que
conocemos) es el siguiente:
·
Hainz Palma, marzo de 2017 (Ciclista murió atropellado por un camión en el
sector sur de Valdivia (noticiaslosrios.cl).
·
Fernanda Gutiérrez, agosto
de 2019, estudiante Kinesiología UACh (Valdivia: Ciclista falleció atropellada por un
camión en Las Ánimas (noticiaslosrios.cl).
·
Javier Campos, enero de 2023
(Ciclista muere tras ser arrollado por camión en
Valdivia (biobiochile.cl).
·
Kevin Cisternas, mayo de 2023,
estudiante Educación Física UACh (Ciclista muere por graves lesiones al ser impactado
por un camión en el centro de Valdivia | RioenLinea).
Felizmente a Karen Mathias, investigadora de Ingeniería
en Alimentos UACh, que tuvo su siniestro en abril del 2016 (Joven ingeniera de la Uach fue atropellada por un
camión en Valdivia (soychile.cl), la menciono fuera de este listado dado que
sobrevivió, aunque la sobrevivencia la instaló en dos procesos paralelos, cada
uno muy doloroso y financieramente duro, el de la rehabilitación -cirugías
mediante- y el judicial. El resultado de estos procesos fue el aprendizaje de
indefensión en el que nos encontramos quienes usamos la bicicleta frente a la
fuerza sumada del gremio camionero y el sistema político – público, al cual ya
sea por acción o inacción, lo siento del lado del problema.
Por qué muertes “anunciadas”
Luego de
cada uno de estos siniestros la tendencia que reconozco en conversaciones a mi
alrededor, redes sociales informáticas y medios de comunicación, es poner la
atención en el comportamiento de personas conductoras del camión y la
bicicleta, dentro de un tubo de análisis que sólo busca responsabilidades en el
comportamiento de cada una. Con demasiada frecuencia, la clásica cuestión de
los puntos ciegos de los vehículos grandes o si el ciclista usaba audífonos domina
la reflexión, resultando de aquello casi siempre que la responsabilidad fue de
la víctima. Hace ocho años, creo saturado de esta tendencia, escribí mi
epitafio: ADVERTENCIA A QUIENES ANTE UN SINIESTRO DE TRÁNSITO CON VÍCTIMAS
CICLISTAS, LO PRIMERO QUE ARGUMENTAN ES SOBRE LO IRRESPONSABLES QUE SOMOS:
VOLVERÉ A TIRARLES DE LAS PATAS POR DEBAJO DE LAS SÁBANAS (y las hechizaré para
que nunca más pisen aceleradores, frenos y embriagues). Este epitafio no niega
el error presente ALGUNAS veces en ALGUNAS de las usuarias de las vías, imagino
por partes iguales entre peatones, conductores de vehículos motorizados y no
motorizados. Pero no considero válido ni menos útil, comenzar desde ahí la
reflexión, pues lleva a omitir las desiguales consecuencias para las personas
involucradas de estos sucesos y el injusto contexto en tanto diseño vial,
normativo y actitudinal donde suceden.
En criminalística el asunto es muy diferente, hay
víctima, victimario y escenario del crimen. No pretendo con esta analogía
asignar a todo siniestro ciclista–camionero un carácter de crimen, aunque es
claro que algunos si lo tienen, sino ampliar el foco más allá de las personas
protagonistas, víctima y victimario y relevar en la reflexión el escenario
donde estas actúan. Por escenario de los siniestros me refiero al
espacio–momento de cada suceso. Espacio: ¿ocurrieron entre esquinas o en
esquinas? ¿pasaje, calle secundaria, principal? ¿en un diseño de circulación
ciclista integrada o segregada (con ciclovía)? ¿había semáforo, disco pare,
ceda al paso? ¿la visión estaba despejada u obstruida por vegetación, panderetas,
otro vehículo? ¿fue en calle plana o con pendiente? ¿hay en el diseño vial
factores de riesgo? ¿fue en un puente o sus accesos? Momento: ¿día o noche?
¿día laboral, fin de semana, festivo? ¿hora punta o valle? ¿estaba presente
algún elemento climático como viento, lluvia?. Los medios de comunicación
acostumbran a hacer alguna referencia a la SIAT (Sección de Investigación de
Accidentes de Tránsito) que es una unidad especializada de Carabineros de Chile cuyo objetivo es investigar las causas y
dinámicas relacionadas con accidentes de tránsito (Wikipedia), sin embargo, no
reportan el resultado de estas investigaciones. Las conclusiones sobre la
causalidad de cada siniestro específico o si existen patrones generales, tanto
de comportamiento como de escenario, constituyen una información valiosa para
con ella transformar el escenario y educar a quienes en él actuamos, la cual no
estamos aprovechando.
Entonces, pregunto desde la ingenua y sincera
ignorancia: ¿se realizan estas investigaciones? ¿qué metodología utilizan?
¿desde cuál paradigma o método investigativo se hacen? Respuesta: no sé, no
tenemos acceso de modo abierto a informes de la SIAT, ¿o sí? ¿alguien sabe?. Si
se hacen ¿quiénes y cómo las realizan? Respuesta: tampoco lo sabemos, pero el
historial sufrido desde el ser ciclista, nos da fundamentos para deducir sesgos
de personas (investigadores y jueces) que en sus vidas privadas y cotidianas
son conductores hombres de vehículos motorizados (de muestra un botón del
31.mayo.2023 “personal de la SIAT
Biobío de Carabineros trabajó en el lugar, tras lo cual
concluyeron que la víctima -ciclista- se expuso al riesgo de ser
atropellada, por lo que el conductor quedó en libertad”, Trágico
accidente: Anciano de 82 años que iba en bicicleta muere atropellado y
conductor queda libre en Ñuble | El Concecuente.cl, Noticias de Concepción y
del Biobío). Las conclusiones que no conocemos masivamente y que por lo tanto no
retroalimentan el comportamiento ciudadano en las vías, ¿impactan al menos en
las decisiones de autoridades públicas? Respuesta para Valdivia: nada, es cosa
de hacer la ruta de BICIANIMITAS valdivianas para corroborar que los escenarios
están tal cual estaban cuando la muerte se hizo presente, salvo la esquina
donde murió Hainz Palma, que está siendo remodelada pero no en respuesta a este
siniestro y que parece quedará con un diseño más riesgoso que el original.
Ahora bien, más allá de respuestas o precisiones a
estas preguntas en general o caso a caso, lo cierto es que el escenario es
conocido, habitamos y nos desplazamos por escenarios con probabilidades previamente
identificadas de siniestros mortales, he ahí por qué hablo de muertes
anunciadas. Parece que vivir o sobrevivir en estos escenarios, es
responsabilidad, culpa o mérito de cada individualidad, no un problema de
inquietud social o política que movilice cambios a la altura del drama.
Algunos antecedentes
Con el sentido de mostrar las distancias entre lo
sabido, dicho y hecho, presento información sobre siniestros valdivianos y
luego un antecedente de nivel nacional.
En el año 2013, seis años antes de la muerte de
Fernanda Gutiérrez, participantes de Masa Crítica Valdivia y la agrupación
EnBICIa2 le entregamos un documento a MOP Los Ríos para intentar corregir el peligroso
diseño para ciclistas de la remodelación de la av. Pedro Aguirre Cerda
(descargable en MASA
CRÍTICA VALDIVIA | Hola | Facebook); en el cual hicimos referencia al tramo sin ciclovía entre supermercado
Unimarc y puente Calle Calle. El texto fue acompañado de reuniones, debates. Nos
fue mal, cero resultados, sólo frustración e impotencia, el MOP ignoró nuestra
propuesta y ejecutó la obra como la tenían diseñada. En el tramo señalado murió
Fernanda. Una semana después se sumó la muerte de Mirta Rubilar, directora del
colegio Gandhi de Valdivia, atropellada por una persona conduciendo un camión
mientras cruzaba caminando por un paso de cebra en av. Picarte. Luego la única
medida que recuerdo se dialogó y anunció oficialmente, fue la restricción de
velocidad para camiones a 40 km/hr., la cual aún no se implementa. Cinco meses
después de estos dos siniestros, pero con la búsqueda de soluciones aún
encendida, se realizó un taller convocado por la Asociación Dueños de Camiones
Valdivia (Asociación Dueños de Camiones Valdivia – ASODUCAM
Valdivia), llamado
“Convivencia Vial, ¿Mito o Realidad?”, con presencia de SEREMI Transporte
y Telecomunicaciones, representantes de la Municipalidad de Valdivia, asociación
de personas ciegas, agrupación de taxistas y ciclistas. De este encuentro destaco
positivamente lo dicho por el presidente de ASODUCAM, Guillermo Fehrman, “la
propuesta es iniciar un espacio de diálogo permanente… la norma no siempre se
cumple, las condiciones viales no son las adecuadas… irresponsabilidad de
muchos hacia los más vulnerables… estamos cambiando el swicht, antes no
participábamos, ahora sí”. También lo expresado por el asesor urbano de la
Municipalidad de Valdivia en aquel momento, Álvaro Palacios, “hay incentivos
que actúan modelando los comportamientos. El incentivo tiempo está estructurado
para desplazarse rápido. El espacio público ya no es público pues la velocidad
actúa como elemento segregador y excluyente”. Me parecieron palabras para
ilusionarse, reflejo de voluntad y comprensión para transformar, pero el tiempo
las congeló en el mito y la realidad nos sigue -literalmente- chocando.
El otro caso sobre el cual contamos con antecedentes
para tener en cuenta es el de Javier Bravo. La agrupación Ciclonautas Los Ríos
elaboró la carta NO MÁS CICLISTAS MUERTOS que fue entregada el 10 de enero del
2023 a la Municipalidad de Valdivia, en la que aparece una lista de personas
fallecidas o con lesiones graves por siniestros con camiones, ciclistas y
peatones; la carta finaliza señalando
Hoy levantamos la voz
esperando no tener que agregar nombres a esa lista y exigimos a su
administración, como autoridad competente, mayor seguridad vial, acelerar
plazos propuestos en el Plan de Movilidad Sustentable presentado el año 2022 y
generar de forma inmediata una Ordenanza Municipal que limite el tránsito de
vehículos de alto tonelaje en el radio urbano durante el día, reducir la
velocidad máxima para todos los vehículos, aumentar y mejorar la fiscalización
de los vehículos motorizados y generar medidas de protección especial para
usuarios de ciclos.
Reaccionando a esta carta, la Secretaría de
Planificación (SECPLA) de la Municipalidad de Valdivia citó y condujo una
reunión que tuvo lugar el 18 de enero de ese año. El acta de esta reunión
señala entre las medidas propuestas tres referencias a puentes, a) pintar
señalética en el suelo de puentes que indique preferencia a ciclos a la salida
de estos; b) evaluar intervenciones en puentes que asegure el tránsito de
ciclos, por ejemplo, prohibir el adelantamiento y c) evaluar vías de
coexistencia, implementación de 20 km/hr (velocidad máxima) en puentes. Entre
los acuerdos de esta acta, está “Dir. Tránsito presentará propuesta de
señaléticas”, de lo cual a la fecha, sólo se instalaron las verticales. Por
otro lado, si hubo cumplimiento de uno de los acuerdos desde la Dirección de
Asesoría Jurídica, pues se nos compartió respuesta a consulta hecha a la
Contraría General de la República sobre las facultades de Municipalidad y
Gobierno Regional en la regulación de circulación de camiones; el dictamen de
la Contraloría General de la República informa que la “FACULTAD PARA MODIFICAR
LÍMITES DE VELOCIDAD DE CAMIONES EN ZONA URBANA DE VALDIVIA RECAE EN LA
MUNICIPALIDAD DE ESA COMUNA. NO OBSTANTE, LA POTESTAD PARA PROHIBIR LA
CIRCULACIÓN DE DICHOS VEHICULOS EN DETERMINADOS HORARIOS Y VÍAS DE LA MISMA
ZONA, SE ENCUENTRA TRANSFERIDA AL GOBIERNO REGIONAL DE LOS RÍOS” (disponible en
MASA CRÍTICA VALDIVIA | Información clave No Más
Muertes Ciclistas en Valdivia | Facebook). Este documento lo recibimos el mismo día de esta
reunión, sin embargo, es llamativo que su fecha de emisión sea el 3 de marzo
del 2022, es decir, transcurrieron 9 meses entre la llegada de esta información
a la Municipalidad (tal vez también a la SEREMI de Transporte y
Telecomunicaciones Los Ríos) y la muerte de Javier Campos y 14 meses hasta la
muerte de Kevin Cisterna.
Entre ambos eventos, destaca en noviembre del año 2020 la declaración de
carácter nacional NO + CICLISTAS MUERTOS, hecha por organizaciones sociales,
activistas y académicas/os, firmada entre otras personas, por quien en esa
fecha era el director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS),
Juan Carlos Muñoz, luego ministro de Transporte y Telecomunicaciones en el
gobierno de Gabriel Boric. En esta declaración, se expresa que
Resulta paradojal que ante
el importante aumento de ciclistas de las últimas décadas y en especial ante el
escenario de aumento de la mortalidad, aún no existan políticas públicas para
promover y proteger a las y los ciclistas, reconociéndolos como actores
relevantes en el territorio (….) Hoy el llamado central y urgente es a adoptar
las medidas de seguridad y control de tránsito necesarias, para no seguir
lamentando el fallecimiento de más ciclistas, pues si de verdad queremos
cambiar el paradigma de la movilidad mejorando la calidad de vida en nuestras
ciudades, no puede ser a costa de sus vidas.
Responsabilidades y liderazgo
Estos antecedentes evidencian una situación de
mucho dicho y poco hecho. ¿Responsabilidades? Por principio digo compartidas,
porque lo siento y además, porque cuando cada persona o sector pone su atención
en la paja del ojo ajeno, no avanzamos. Tratando de decantar y ordenar mi
experiencia y percepciones desde la ciudadanía ciclista a veces organizada
sobre las relaciones con gobiernos comunales y regionales, desde el año 2002 en
Viña del Mar hasta mi actual vida valdiviana, puedo diferenciar y describir
brevemente tres sectores de actores, político, técnico y ciudadano, que ayudan
a precisar y reducir la ambigüedad que puede haber en la idea de
responsabilidades compartidas. En esta parte, reconozco la influencia de
Mariana Matija, quien describe cómo la relación entre sectores de la sociedad
es vulnerable a la trampa de no hacer nada hasta que hagamos todo (en #LaFILBoEnCasa | Fridays for
future y la crisis climática: retos digitales para salvar el planeta - YouTube, min. 28’ a 36’).
Primero, el sector de personas con responsabilidad
política, electas por votación o designadas por ellas. Tienen tiempo, sueldo fiscal
y poder, pero su ejercicio suele estar afectado por el deseo de renovarse en el
cargo cada cuatro años o proyectarse a otro cargo dentro del sistema, como
también por repartos y pugnas de poder entre partidos, pactos o conglomerados
políticos.
Segundo, el sector de personas con responsabilidad
técnica, profesionales con experticia disciplinar sobre el problema, tales como
ingenieras de obras civiles, transporte, urbanistas, abogadas. Tienen tiempo,
sueldo fiscal y buen conocimiento, el cual está disponible en el sistema muchos
años, pero muestran tendencia a la actuación monodisciplinar, su incidencia en
el poder político de turno puede estar determinado por subjetividades o
simpatías y entre estas personas, para el tema que acá nos inquieta, las
humanidades (sicología, antropología, pedagogías, etc.) están ausentes o muy postergadas.
Tercero, el sector de la ciudadanía usuaria de las
calles, que a veces somos grupo, pero la mayoría de las veces individualidades.
No tenemos poder, tiempo ni sueldo formal para dedicarnos a la implementación
de soluciones; pero si tenemos una valiosa experticia experiencial y a veces
también técnico-profesional útil a la causa, aunque seguro lo que más
intensamente tenemos y tratamos de aportar, es energía transformadora.
Considerando el peso en la comprensión del problema
de la experticia experiencial de cada persona, determinada por cómo vive su
movilidad cotidiana, podríamos decir que personas con responsabilidad política
(primer sector) y técnica (segundo sector) también son expertas experienciales,
dado que habitan y se desplazan por las mismas ciudades, o sea, son ciudadanía
usuaria (tercer sector). Sin embargo, y reconociendo que me expreso sin
evidencia de validez científica sino sólo desde mi percepción en estos asuntos,
afirmo que la experticia experiencial mayormente representada en cargos
políticos y técnicos es el de la movilidad motorizada privada. Conozco y valoro
excepciones, las cuales se notan nítidamente en sus visiones y acciones, pero
son eso, excepciones. También se agrega la inequidad barrial, pues una mayor
frecuencia y gravedad de deficiencias generadoras de siniestros viales correlaciona
positivamente con los índices de pobreza de cada área de nuestras ciudades, que
no es donde suelen habitar personas en cargos políticos o técnicos. Y además la
experticia experiencial que está mayormente representada entre estas personas,
la de ser automovilista, se filtra en su labor como sesgos e impresiones
erradas sobre el uso de la bicicleta en nuestras ciudades, aunque esta
filtración pasa desapercibida por la autoridad social atribuida a la experticia
profesional. Estos factores configuran un grado significativo de divergencia
entre el poder político, el poder y experticia técnica por un lado y la
experticia y motivación experiencial por otro.
Eliminar esta divergencia no lo veo viable en el
Chile que somos y hacemos y que parece, seguiremos siendo y haciendo. Pero se
podría reducir si contáramos con un sistema diferente a las mesas cojas y/o
desniveladas que se crean respondiendo a alguna coyuntura traumática, con
sillas vacías o faltantes y con el Gobierno Regional o la Municipalidad sentadas
en la cabecera. Necesitamos un sistema estable en el tiempo de diálogo integral,
holístico, transdiciplinario y por supuesto efectivo -o sea reflejado en
acciones- entre los tres grupos identificados. Esto podría parecer una
propuesta, una respuesta, pero con una duda sobre el liderazgo o coordinación
que no veo resuelta. Descarto para ello a entidades o personas de la
administración pública, políticas o técnicas, por características que señalé
con anterioridad al describir cada grupo. Dudo si las personas usuarias,
específicamente ciclistas de Valdivia, hoy podríamos liderar un sistema como el
que postulo, dado que ni siquiera hemos podido liderarnos a nosotras mismas; si
bien hemos tenido intentos de organización, en grupos y en coordinaciones de
grupos, algo nos ha faltado, madurez, generosidad, encarnar en nuestras
relaciones el küme mongen (que cediendo en la precisión del significado
podemos entender como cultura del buen vivir) latente en nuestro territorio
ancestral Ainilebu (nombre pre-hispánico de Valdivia), el cual debiéramos
permitir que nos adopte y envuelva.
Tal vez una buena opción sería contar con un COSOC
de Movilidad Región de Los Ríos fuerte y honestamente representativo de toda la
región, pero respondería en su forma y fondo a las regulaciones del Ministerio
de Transporte y Telecomunicaciones, con lo cual la transdisciplina holística
requerida quedaría amenazada. También están las universidades, que como espacio
de la sociedad con el rol de recibir, reconocer, crear y transmitir
conocimiento, podrían ser reconocidas como un 4° grupo de esta búsqueda, pero también
me quedo en un “tal vez”, con dudas que se fundan en la sensación de que las
universidades están (estamos, trabajo en una) en una sintonía de roles,
sentidos y acciones de la cual los territorios que habitamos no forman parte
relevante, a pesar de lo cual, resuena aún en mi memoria lo que grabó un
ingeniero de transporte de nuestra ciudad hace más de diez años, al compartirme
su expectativa en las universidades para resolver estos laberintos. Sigo
buscando y se me aparece una posibilidad con carga utópica que podríamos
intentar… un liderazgo sin líderes personales y centrales, es decir horizontal
y distribuido, como podría ser, por ejemplo, una orgánica sociocrática; me
resulta atractivo, pero reconozco mi limitación para imaginar el trabajo de
sastrería requerido para ajustar ese traje a nuestro cuerpo social y sus
movimientos pendulares entre despertares y adormecimientos en nuestro triste
orden y normalidad. Preguntas, dudas, tal vez esto y aquello. Hoy al escribir
no tengo una propuesta convencida sobre este asunto, pero siento que me o nos
sirve de guía en la exploración del camino que debemos crear mientras lo caminamos
y pedaleamos.
Intolerancia, recetas y principios
El propósito principal de este escrito no es
proponer medidas de solución, sino aportar en una activación de la sociedad, con
y entre los tres sectores revisados y más, con la siguiente alerta encendida. Las
estadísticas oficiales sobre siniestros viales (www.conaset.cl) son valiosas para evaluar tendencias y efectos de
las medidas implementadas, aunque lamentablemente, en este sentido hay muy poco
que evaluar. Por el contrario, valoro más estas cifras como señal de tolerancia
a alguna cuota de muerte en el sistema social orgánico que somos. Sin embargo, a
esta tolerancia reacciono con mi intolerancia radical a habitar en escenarios
de miedo y en consecuencia llamo a la desobediencia civil para no seguir
pagando esa cuota, pues creo que una sola persona ciclista muerta en siniestros
viales ya es demasiado y suficiente para evaluar este problema como muy grave y
movilizar el cuidado de la vida. Estoy claro que no estoy solo en esta
intolerancia, pero nuestra cantidad y fuerza no ha alcanzado los necesarios
niveles de incidencia. Hemos avanzado, pero las estadísticas me llevan a poner
la atención también en nuestros retrocesos (o quizás avances de aquellos intereses
que nos resultan antagónicos). Entonces nuestros logros los percibo nublados.
De todas formas y con un sentido complementario a
este propósito, me atrevo a jugármela por algunas recetas ya conocidas y
también resistidas, que de ser bien implementadas, nos acercarían a una utopía
tan simple y compartida como es habitar nuestras ciudades sin miedo:
·
Valdivia 30. Velocidad
máxima de circulación vehicular 30 km/hr en el radio urbano.
·
Visión CERO (proyecto de
seguridad vial multinacional que busca lograr un sistemas de tránsito sin
muertes o lesiones graves. Fuente Wikipedia)
·
Ciudad de los 15 minutos (planeamiento urbanístico que propone que la mayoría de las necesidades y servicios deberían estar a distancias caminables o en bicicleta menores a 15 minutos desde cualquier punto de
la ciudad. Fuente Wikipedia)
·
Pirámide Invertida de la
Movilidad, modelo que ya llegó a documentos oficiales valdivianos, pero falta
llevarlo a las calles.
·
Proporcionalidad y
coherencia entre el uso proyectado de las vías, su diseño físico y normativo y
las energías cinéticas (masa x velocidad) presentes en la convivencia vial.
·
Proporcionalidad entre los
sistemas de vigilancia y sanción de los comportamientos viales y los
escandalosos niveles actuales de incumplimiento a las normas de tránsito.
·
Nivelar influencia
disciplinar, sacando a las humanidades y en especial a la educación, es decir a
educadoras y educadores, del rol en el mejor de los casos secundario en que
estamos actualmente.
Para estas u otras recetas, como también para
análisis y hólisis diagnósticas, defiendo el respeto de los siguientes
principios:
·
El poder circular o estar en
el espacio público urbano con seguridad es un derecho al mismo nivel que la
educación o la salud, como postula la Deputación de Pontevedra, Galicia, España
(Rede
Agora - Diputación de Pontevedra). Es deber político velar por nuestros derechos.
·
El 100% del viario urbano deber
ser cicloinclusivo para el 100% de las personas, es decir, para personas de
toda edad, género, nivel socioeconómico o situación de discapacidad.
·
El transporte de carga en
camiones se ha vuelto fundamental para la actividad económica creada en el s.XX
y su inercia al s.XXI, pero no debemos seguir ignorando que “la economía está
para servir a las personas y no las personas para servir a la economía”, “el
desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos”, y que “ningún interés económico, bajo ninguna
circunstancia, puede estar por encima de la reverencia por la vida” (5 postulados fundamentales y
1 principio valórico-Manfred Max Neef).
·
Independiente de siniestros
más o menos, la movilidad motorizada, ya sea fósil o de otras fuentes
energéticas, de carga o personas, tiene alta influencia en el jaque aproximándose
al mate en el que estamos en nuestra relación con la vida planetaria; por lo
tanto la movilidad con energía metabólica humana, en bicicleta, skate,
monopatín, patines y sobre todo caminando, debe tener un espacio mucho mayor y
mejor cuidado en el mundo que necesitamos crear.
·
De formas tanto simbólicas como materiales, una
sociedad patriarcal es un marco de comprensión del problema y una sociedad
ecofeminista nos da pautas de solución, especialmente valóricas o éticas.
Nuestra responsabilidad
Para finalizar, entre tantas dudas, pocas
claridades y algunas ideas de visión o acción, al menos tengo una convicción en
la que quisiera coincidir con muchas personas: asumir nuestra responsabilidad
como sector ciudadano en lo que ha sido, es y será la historia de esta crónica
valdiviana. Esto nos instala en el deber de fortalecernos, primero internamente
desde las calles, plazas y todo lugar de creación de identidad colectiva,
segundo en la esfera pública y tercero en el trabajo con los demás sectores.
Esta convicción nace de reconocer que a diferencia de sectores político y
técnico, nuestro vínculo con este problema no se afecta por recambios de
personas y cargos según ciclos eleccionarios o de contrataciones, cambios de
función y despidos, sino que nace y se mantiene mientras lo padecemos, de lo
cual se puede concluir la tremenda tarea que nos toca de ser la memoria de esta
historia, de conservarla y darle vitalidad influyente. Agrego a esta convicción
una conciencia fundada en múltiples tiempos, lugares y temas. Aunque se
esfuercen sinceramente en resistir, los sectores político y técnico obedecen a
una esencia de administración de “las cosas como son”, modelados por procedimientos
pauteados, normados y frases del tipo “seguir los conductos regulares” o “hay
que dejar que la institución funcione” dentro de marcos de transformación “en
la medida de lo posible”. En cambio al sector ciudadano nos corresponde
tensionar esos marcos develando las brechas entre lo legal y lo bueno y desde
ahí, atenuar el aprovechamiento de estas brechas por lógicas de conveniencia
individual y reducirlas con el bien común como guía, que aún es necesario
expresarlo, es el bien de la vida en su conjunto, humana y no humana, de
personas existentes y por existir. Con este anhelo mi deseo es no volver a
escribir o actuar en esta crónica, pero es evidente que no asoman garantías
para sentir que ese deseo será satisfecho. Hasta que la muerte deje de
anunciarse y los anuncios dejen de cumplirse, deberemos sostener lucha y esfuerzos
por crear una sinergia colaborativa en la cual cada sector asuma su
responsabilidad y desempeñe bien el rol que le compete.
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